Un medio de prensa de la zona publicó este artículo que es merecedor de ser leido por todos aquellos que creemos que hay que darle un cambió a la conducción política de la Provincia. Y entre lo que hay que cambiar es, precisamente, la Oficina Anticorrupción para que cumpla su verdadera función y no que sea solo una pantalla para cubrir al que verdaderamente delinque.

Oficina anticorrupcion ¿La trampera cazacorruptos?
En Chubut, el organismo que debería velar contra la corrupción no funciona. En cuatro años de los más de 400 expedientes ingresados sólo uno llegó a tener una sentencia firme
Nacida bajo el mandato de Das Neves, la Oficina Anticorrupción de Chubut tiene el triste récord de sólo una condena firme en siete años de existencia. La oposición reclama que nunca un organismo estatal podrá ir contra el mismo Estado y que la oficina está de adorno.
La Oficina Anticorrupción
A finales de 1999 y mediante la ley N° 4.520 se creó la “Fiscalía de Investigaciones Administrativas”, en marzo de 2000, comenzó a funcionar y lo hizo hasta 2004, año en que se sancionó la ley N° 267 por la que se le asignó la denominación “Oficina Anticorrupción” y se estableció como un organismo creado en el ámbito de la Legislatura de la provincia del Chubut. El organismo tiene la potestad de velar por “la prevención e investigación de aquellas conductas que, dentro del ámbito fijado por la citada ley, se consideren comprendidas en la Convención Interamericana contra la Corrupción, aprobada por la Ley Nacional, como así también toda otra irregularidad funcional y/o violaciones a los deberes de funcionario público”, según expresa la ley que le da nacimiento.
Los números de la vergüenza
El eslogan que Das Neves impuso: “Ser transparente, ser Chubut” lejos está de ser una realidad, muchas son las denuncias que hiceron desde diversos sectores de la oposición como el ARI y la UCR, u otros como Eduardo Samamé, el ex procurador general que fue revocado mediante juicio político impulsado por Das Neves (para más información ver La Tecla Patagonia n° 6 y 11). Pero para que en el imaginario del chubutense promedio esta idea de transparencia se haga carne, no sólo pregona constantemente la tan declamada transparencia en sus discursos, sino que en el web site de la provincia hay una solapa que se denomina “transparencia” donde los visitantes pueden saber cuánto cobran los funcionarios públicos y empleados provinciales, entre otros ítems de interés. Las dudas comienzan cuando se investiga sobre los números que convalidan el accionar de la Oficina Anticorrupción (OA) desde su creación hasta ahora. Luego de que en diciembre de 2010 el diputado del radicalismo Carlos Lorenzo realizó un pedido de informes ante la Legislatura para saber sobre el funcionamiento de ese organismo, y el fiscal anticorrupción Marcos Sánchez decidió responderlo, las dudas empezaron a aclararse.
En el documento, cuya extensión es de 3 carillas, se registra el accionar desde 2004 a fines de 2010 con un total de 422 expedientes ingresados, 328 denuncias desestimadas y 199 remitidas a otros organismos o a la Justicia. Pero lo más sorprendente, y que debería llamar a una reflexión en el seno dasnevista, es que sólo 5 (cinco) de esos 422 expedientes fueron elevados a juicio oral, pero más despampanante aún es el hecho de que sólo 1 (uno) ha tenido una condena firme. ¿El resto? Simplemente fueron desestimadas. Lo que nos lleva a preguntarnos cuán eficiente es la OA y cuál es el porcentaje de responsabilidad en ello de Das Neves al transformar al organismo en una dependencia más del poder ejecutivo.
Los fiscales de 2000 a 2011
El primer Fiscal anticorrupción fue David P. Romero, cuando aún se denominaba Fiscalía de Investigaciones Administrativas, y ocupó su cargo desde 2000 hasta el 9 de diciembre de 2003, un día antes de la llegada de Das Neves al gobierno. Su designación no correspondía al Estado provincial y se manejaba con independencia política y judicial. Luego asumió el primero de los fiscales dasnevistas, Jorge Novarino, un abogado de Tierra del Fuego que gozaba de una jubilación de privilegio, también se lo acusó de haber sido secretario de juzgado durante la dictadura militar, de haber sido denunciado por diversas organizaciones de derechos humanos, de figurar en los registros del Banco Central con categoría incobrable; en 2005 renunció a la Fiscalía según explicó, “por razones estrictamente personales”, se supo después que no soportó las presiones que recibía desde el Ejecutivo. Rápidamente, Das Neves nombró en su lugar a Alejandro Javier Panizzi, un joven juez de la localidad de Sarmiento a quien todos los sectores de la oposición señalan como un “oportunista” que usó a la Fiscalía de trampolín para pasar al Superior Tribunal de Justicia en muy poco tiempo. Ante este vacío, el nombre que surgió fue el de Raúl Villalón quien tiene en sus espaldas el peso de haber sido un “perseguidor consuetudinario” de empleados “infieles” al dasnevismo dentro de la Oficina. Luego, cuando la Universidad del Chubut estuvo en marcha se necesitó un decano y allí fue nombrado Villalón, quien desde su designación en 2008 hasta la fecha, usufructúa el cargo y el salario de rector, cuando la Universidad recién empezó a dictar carreras en 2010 y no tiene siquiera un edificio propio. Así, en marzo de 2008, y hasta el día de la fecha ,el fiscal anticorrupción es Marcos Sánchez, un abogado de Trelew que fue anteriormente presidente del IAS (Instituto de Asistencia Social), donde pasó sin pena ni gloria, pero lo más destacable es que fue el abogado patrocinante y responsable de todos los trámites legales de la campaña de Das Neves en su primera incursión como gobernador, se sospecha que de allí viene una “devolución de favores” que explicaría por qué ocupó (y ocupa) cargos donde literalmente “no hace nada”.
La palabra oficial que no fue
Siempre que se encara una investigación periodística se recurre a los aludidos en busca de respuestas, en este caso, este medio se comunicó telefónicamente con Marcos Sánchez, en virtud de solicitarle una entrevista para contrastar datos. Al principio hubo una respuesta favorable pero, al momento de concretar la entrevista, los teléfonos no fueron atendidos, pudo ser un olvido, pudo ser involuntario pero, lamentablemente, el Fiscal anticorrupción de Chubut no quiso o no pudo dialogar con nosotros. Los números asustan, se deben muchas explicaciones al respecto, y los funcionarios de Das Neves echan un manto de sospecha sobre cuestiones que les son propias.
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